Aunque existe el registro de una placa que fue tomada a una familia de otomíes en San Juan del Río por esos mismos años (1).
Pero no hay nadie que formalmente pueda decirnos con certeza en qué año se tomó la primera fotografía en el estado.
El fotógrafo del Emperador era el francés Francoise Aubert, que, encantado por la personalidad del austriaco, hizo una especie de diario fotográfico de sus últimos días.
Mientras los republicanos acechaban la ciudad y el emperador se resguardaba en una celda del convento de la Cruz, el fotógrafo francés recorría las pocas calles de la ciudad, pero hasta ahí.
Luego de la captura de Maximiliano; su encarcelamiento en el convento de Capuchinas y su fusilamiento, Aubert regresó a Europa. Mariano Escobedo, jefe republicano, no le permitió fotografíar la ejecución, pero si pudo tomar imágenes posteriores en el Cerro de las Campanas (2).
Al parecer Aubert jamás retrató los arcos.
Tal vez ni siquiera los conoció pues como fotógrafo de la corte, le estaba prohibido llegar hasta lo que hoy es la calle Ejército Repúblicano, donde se encontraba la barricada más importante para detener a Escobedo.
En 1880, muerto el presidente Juárez y en el primer periodo de gobierno de Porfirio Díaz llegó a nuestra ciudad el norteamericano William Henry Jackson, cuyas fotografías se encuentran en la 'Brigham Young University', en los Estados Unidos.
La ciudad apenas comenzaba a reconstruirse después del prolongado ataque de los republicanos; con muy pocos recursos para hacerlo (la ciudad era considerada como 'maldita' o 'apestada' por haber apoyado al emperador) la recuperación era lenta.
WHJ llegó a la ciudad en donde se seguía hablando del emperador. Tal vez por esa razón se concentró en los lugares que tenían que ver con el europeo (3).
Existe una fotografía del norteamericano de los arcos. corresponde a 1891 posiblemente (4).
Las primeras imágenes de los arcos corresponde al año de 1890; tal vez hayan sido ordenada por el gobierno federal que encabezaba Porfirio Díaz (5, 6,7 Y 8). 



Y más que retratar el acueducto se buscó retratar el ferrocarril, construído por esos años por el gobierno, que corría por debajo de uno de los arcos.
Se trataba de la ruta México-Querétaro que había sido recientemente inaugurada por el propio Díaz y que permitía viajar a la capital del país en tres días.
Las fotografías de ese año, las primeras de los arcos, son anónimas.
Se pueden encontrar en Internet y -casi todas- pertenecen a colecciones privadas de europeos o norteamericanos que comenzaron a fijarse en el acueducto.
En la primera y segunda etapa de la Revolución Mexicana (1910-1917) no encontramos ninguna fotografía de los Arcos; solo una al parecer propiedad del archivo Casasola y que corresponde a la entrada a nuestra ciudad, en 1916, del jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza (9).
Esta fotografía también marca historia para los arcos y para la ciudad pues corresponde a la 'creación' del último arco (antes era un muro) y a la calle que conectaria en un futuro no muy lejano a la autopista panamericana (México-Querétaro) con nuestra ciudad.
La calle se llamaría 'Ejército Repúblicano' en honor al ejército que entró por ahí a la ciudad para capturar al emperador Maximiliano.
En la post-revolución no encontramos muchas fotografías de los Arcos. Esta fotografía que vemos a continuación es curiosa. Se trata de un paseo 'al campo' en vehículo. Puede ser, por el modelo del carro, de los años veintes (10).
En los años 50, con las primeras cámaras automáticas, la imagen de los Arcos se popularizó entre los turistas y los propios habitantes de la ciudad.
En la red ha sido posible hacer la siguiente recopilación de fotografías de los años 50 hasta los ochentas.




(Fotografías: Internet)




